Acuarismo

Un acuario puede convertirse en parte esencial de la decoración; por ejemplo el acuario grande de la imagen está integrado en la pared de un salón. En él se mantiene una pareja de kois.
El acuario doméstico (normalmente de tamaño mediano o pequeño), sigue siendo relativamente común en los hogares. Esto se debe a que este tipo de acuario es fácil de adquirir e instalar, proporcionándonos, después de la fase de rodaje, una muestra viva de un ambiente subacuático.
Sin embargo, como veremos más adelante, mantener y cuidar un acuario a medio y largo plazo generalmente no resulta tan sencillo y satisfactorio.
Estas son mis andanzas en este hobby:
* Mi primer acuario lo tuve a los ocho años: era una simple urna pequeña en la que mantuve algunas carpas rojas (los típicos "peces rojos" que a veces regalan como premio en la feria) , pero claro, de una forma poco acertada debido a mi edad.

* En 1996 viví unos meses cerca del mar, y durante ese tiempo mantuve allí un pequeño acuario de 38 litros marino con especies, agua, rocas y sustrato recolectados de la costa. (Ahora no lo haría pues pienso que hay mejores opciones para disfrutar y conocer el medio marino).
Poco después de volver a Murcia, en ese acuario y también con agua salada, pude mantener y observar por un periodo breve esta especie de medusa, que recogí en La Manga justo después de que le picara a uno de mis hermanos.
Más adelante, en el mismo acuario pero ya con agua dulce, mantuve varias especies de peces pequeños para acuario (los más comunes en las tiendas), de una forma bastante básica. Eso fue de 1997 a 2001.

* A continuación, de 2001 a 2007, mantuve un acuario (en la imagen) bastante grande (240 litros) que me regaló mi madre en cuanto tuvo ocasión.
En él alojé muchas especies de peces de agua dulce, y pude ver crecer a las especies de plantas más habituales en el comercio, ya que recibí ayuda y consejo para conseguirlo. El acuario arrancó bien gracias a este asesoramiento, pero con el paso del tiempo fue cada vez más difícil mantenerlo en buenas condiciones.
* Pasé bastantes años sin acuario, hasta que en 2018 me regalaron una vieja urna de 96 litros que andaba abandonada. Me decidí a equiparla y ponerla en funcionamiento, y curiosamente me dio muy buenos momentos en esta afición hasta 2021, año en el que aparqué los acuarios indefinidamente.
Las imágenes que muestro a continuación son de este último acuario:

Como se puede ver en la imagen superior, un acuario en buenas condiciones puede albergar una cierta variedad de plantas y peces ornamentales, sanos y vistosos.

Por contra, cuando un acuario se desequilibra su aspecto se ve perjudicado por las algas (imagen superior).
En un acuario no muy grande (como por ejemplo el que estamos comentando en estas líneas), se pueden realizar cambios y remodelaciones sin necesidad de invertir demasiado esfuerzo.
Aquí pongo como muestra un par de vídeos cortos de dos momentos en los que dicho acuario tenía un planteamiento bastante distinto:
Acuario de 96 litros con muchas plantas variadas
Acuario de 96 litros con plantas y peces

Las plantas de acuario a menudo son espectaculares, pero mantenerlas en buenas condiciones a largo plazo no siempre es fácil de conseguir.
Por esta y por otras muchas razones el acuarismo es un reto, pues a menudo requiere buscar soluciones.

Desde luego, puede ser un un hobby a veces estimulante, ya que invita a imaginar cómo son los ríos o mares de regiones lejanas y sus entornos, y a consultar libros e Internet...
Pero también tiene sus peligros; por ejemplo, se pueden producir mojaduras y si no llevas cuidado puedes acabar llenando tu casa de cacharros...
Además, en el acuario:
- Los animales y plantas están confinados, lo que a menudo afecta a su desarrollo y comportamiento natural.
- Si no se lleva a cabo la cría o reproducción de especies, hay pocas novedades y el acuario resulta bastante monótono.
- El número de especies diferentes que podemos mantener en él es muy limitado.

En cambio, otras actividades relacionadas con el agua pero desarrolladas en la naturaleza, como hacer snorkel en el mar, o simplemente observar los peces de un río de aguas cristalinas, nos proporcionan:
- Una experiencia siempre nueva, ya que lo que vemos, lo encontramos cada vez de una forma distinta.
- Los animales desarrollan su comportamiento natural.
- Podemos observar la diversidad de especies del lugar y sus relaciones.

Por eso el interés y el entusiasmo evolucionan de forma distinta en ambas actividades:
En el acuarismo el entusiasmo es muy grande al principio, cuando se proyecta el acuario, se eligen las especies de peces y plantas, etc, pero con el paso del tiempo se acumulan los problemas y hay menos novedades (y el acuario siempre lo tenemos ahí), con lo que el interés acaba por disminuir.
En cambio en las actividades en la naturaleza (actividades de aventura), cada sesión es una inyección de interés y entusiasmo y, al estar espaciadas en el tiempo, no llegamos nunca a aburrirnos.

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Intención del acuario: ¿Un tema sin importancia?
En principio, las cosas no son buenas o malas por sí mismas; depende del uso que les demos.
El acuario es mitad cosa, mitad ser vivo, y su contenido y finalidad pueden ser muy variados.
Desde luego, un acuario no debería ser un capricho, ni mucho menos un instrumento de maltrato animal.
Así, en mi opinión, un acuario que sirva para divulgar aspectos de la naturaleza (de una forma sencilla y cercana, y haciendo llegar estos conocimientos a muchas personas), y en el que se mantengan de forma apropiada las especies (siempre bien adaptadas y preferiblemente domésticas) , se podría considerar un acuario con una buena finalidad.
El mejor ejemplo de esto son los acuarios públicos:

"Pterophyllum scalare - Warsaw zoo" by Ewkaa is licensed under CC BY-SA 4.0.
Ahora bien, recordando lo comentado anteriormente (comparación del acuario con la naturaleza, calidad de vida de las especies y de su observación en ambos casos, evolución del interés y el entusiasmo, etc.); en general recomendaría sustituir, siempre que sea posible, la instalación de un acuario por actividades en la naturaleza de cualquier tipo.
En concreto las relacionadas con el agua podrían ser hacer snorkel, recorrer el cauce de un río, hacer avistamiento de cetáceos, visitar acuarios públicos y parques oceanográficos...

Una de las razones por las que he tenido acuarios bastantes años ha sido porque el acuario, una vez puesto en marcha, funciona como un conjunto de relaciones químicas y biológicas que se desarrollan en el tiempo; es un sistema vivo que se puede modelar a tu gusto (es una creación tuya a fin de cuentas), pero que a la vez posee vida propia (la evolución de todo acuario tiene siempre un componente imprevisible).
En mi opinión, en esto consiste su magia.

Cualquier acuarista, al montar un acuario, parte de un recipiente (la urna) que ha llenado con tierra, agua, troncos y rocas...
Después añade los seres vivos: plantas, peces, etc. , y procura que se mantengan las condiciones apropiadas para que vivan y se desarrollen.
El acuario es como un ecosistema en miniatura. El acuarista debe interferir lo menos posible y dejar que todo evolucione a su propio ritmo mientras él lo observa.

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¿Podría ser que la Tierra fuera una experiencia de "siembra y observación" similar, llevada a cabo a nivel planetario por un ente externo a ella?